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El Quinqué

Vivo a media luna desde que empecé a querer; ardo cada noche como flama de quinqué; y me siento un extraño en extinción: no me queda más remedio que esperar. Di que no me amas cuando te he cuidado bien; polvo de tus días fue lo que dejaste ayer. Me desprenderé tu nombre sin llorar: no me queda más remedio que soñar. Habría que matarme, tendrían que matarme, para arrebatarme el blues. Mi dolido corazón se refugia en su calor: mi único consuelo de vivir. Real de Catorce, Contraley

Día Nacional del Libro

Desde 1979, por decreto presidencial, el 12 de noviembre se celebra en nuestro pobre México Tanlejosdedios el Día Nacional del Libro. El festejo tiene la finalidad de conmemorar el natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz, así como de promover el hábito de la buena lectura y mejorar el nivel de educación. Este año, la obra que se obsequia en las librerías por parte de los libreros y editores es Los mil y un velorios. Crónica de la nota roja en México , de Carlos Monsiváis.    Claro que yo no lo sabía, para ser franco. Pero por lo visto también muy pocos de mis amigos, pues durante todo el día nadie siquiera lo mencionó. Espero que eso no hable de nuestro grado de interés por la lectura, la cultura y la escritura misma, sin mencionar el de la edición y correción de estilo. Como quiera, fue una gran sorpresa encontrarme con la obra referida dentro de mi bolsa del Fondo de Cultura Económica cuando llegué a casa. Una hora antes, Calipso y yo habíamos ido nomás por un...

Viceversa

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Descanse en paz el gran poeta Mario Benedetti. Tengo miedo de verte necesidad de verte esperanza de verte desazones de verte. Tengo ganas de hallarte preocupación de hallarte certidumbre de hallarte pobres dudas de hallarte. Tengo urgencia de oírte alegría de oírte buena suerte de oírte y temores de oírte. o sea, resumiendo estoy jodido y radiante quizá más lo primero que lo segundo y también viceversa.

Muerte sin fin

Tengo la seguridad de que si uno de estos días dejara de levantarme, no me levantaría ya nunca, tan temeroso así estoy de que no sea nada más el ritmo que me expulsa de la cama para echarme horas después a ella, lo que sostiene la vida en mí. José Gorostiza L leno de mí, sitiado en mi epidermis por un dios inasible que me ahoga, mentido acaso por su radiante atmósfera de luces que oculta mi conciencia derramada, mis alas rotas en esquirlas de aire, mi torpe andar a tientas por el lodo; lleno de mí —ahíto— me descubro en la imagen atónita del agua, que tan sólo es un tumbo inmarcesible, un desplome de ángeles caídos a la delicia intacta de su peso, que nada tiene sino la cara en blanco hundida a medias, ya, como una risa agónica, en las tenues holandas de la nube y en los funestos cánticos del mar —más r...

Sácalo

De la inspiración de Jaime López en la voz de Cecilia Toussaint. Quiero decir que estoy harto de mí, si algo de ti permanece aquí sácalo, sácalo, antes que me lleve el diablo; sácalo, sácalo antes que nos lleve el diablo. Si tuviera religión me pondría a analizar, si tuviera ideología pondríame a rezar. Quiero creer que revive el ayer, pero la piel se volvió pared, tírala, tírala, saca la primera piedra; tírala, tírala tira la primera piedra. Si sumida en la prisión te podrías liberar, ¿por qué en la libertad te vas a encarcelar? Quiero decir que estoy harto de mí, si algo de ti permanece aquí sácalo, sácalo, antes que me lleve el diablo; sácalo, sácalo, antes que nos lleve el diablo. Mi enemiga no eres tú; tu enemigo no soy yo, el enemigo común está alrededor, sácalo, sácalo, antes que nos lleve el diablo; sácalo, sácalo, antes que nos lleve el diablo.

¿Dónde te agarró el temblor?

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En memoria del temblor que sacudió a la ciudad de México la mañana del 19 de septiembre de 1985. Me recuerdo frente al televisor sólo con mi típica trusa de algodón 100% y mi camiseta Rimbross al revés (entre otras cosas, para que la etiqueta no me irritara la piel). La mañana en mis recuerdos es particularmente fría, con un cielo gris y repleto de nubes. Aún así permanezco casi inmóvil, sólo el tiritar de mi cuerpecillo sacudido por la baja temperatura, el susto y la desesperanza contagiada, me dejan estar quieto mirando y tratando de entender qué es lo que sucede, por qué el desmadre en casa y por qué el olor de muerte tan intenso, olor aún desconocido para mí a los 5 años. Recuerdo que las voces, los gritos y el desconsuelo que presencio en la pequeña habitación donde estaba el televisor giraban en torno a mis tíos desaparecidos en las calles del Centro. Por algún extraño manotazo del destino, esa mañana mi padre había descansado y dormido la noche previa en casa con nosotros. Así q...

Fernando Soto "Mantequilla"

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De Pedro Infante. Las leyes del querer (fragmento, pp. 212-213) El actor característico Los cómicos que acompañan a Infante le resultan indispensables no nada más por las ventajas comparativas -la compañía del feo al guapo lo realza- sino porque impiden lo que sería fatídico: la atención monomaniaca de los espectadores sobre el Ídolo y su pareja en el film. los villanos no suelen importar porque se sobreactúan, y son criaturas del grand-guignol (grandes excepciones en Nosotros los pobres : Miguel Inclán, el portero mariguano, y Jorge Arriaga, el asesino de la prestamista). Y entre los escuderos cómicos ninguno mejor que Mantequilla . Él reelabora la herencia de su padre, Roberto Soto El Panzón , figura enorme del teatro frívolo en las primeras décadas del siglo XX mexicano. Si por desgracia apenas quedan vestigios del trabajo fílmico del Panzón Soto ( La corte del faraón , La estatua de carne ), se dispone de muchísimo de Mantequilla , impulsado por Infante, del que será el compleme...

Ulises, 29

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De La Odisea (fragmento) Pero quien más penas sufrió fue Ulises, el rey de Ítaca. Protegido por Atenea, odiado por Poseidón, él nunca se olvidó de regresar a su patria, donde lo esperaba su hijo Telémaco, convertido en hombre, y su esposa Penélope, que pasaba los días tejiendo y destejiendo en el telar. Todavía tardó nuestro héroe diez años más en volver, diez años llenos de mar, de monstruos y de ciegos revueltos; pero jamás lo abandonaron la constancia y el deseo de volver a su hogar.

El contragolpe

De Manu Chao Y ahora verás lo que es tener las alas rotas,
 y ahora sabrás lo que es llorar por la derrota;
 lo que me trajo tu maldad no tiene nombre,
 pero ha llegado, sin piedad, el contragolpe.
 Por qué hoy me dices que ya estás arrepentida,
 qué hiciste mal, que soy el todo de tu vida; pero ya es tarde para cargos de consciencia
 y en el pecado llevarás la penitencia.
 Tenía que cansarme alguna vez de tus mentiras;
 tenía que cansarme de rogar todos los días.
 Pero ahora soy feliz,
 ya no te quiero más,
 no busques mi perdón, vete de mí.

Santiago Juxtlahuaca, Oaxaca

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Soy de una tierra desconocida que me llama; que me lleva dentro como lo hago yo con ella. Soy de esa tierra dibujada al compás de la música de viento, entre los clarinetes y las tubas, los tambores y la dulce caricia violenta de la trompeta; iluminada con el espíritu nostálgico de un violín tallado en el principio de los tiempos. Bella tierra hablante de una lengua casi olvidada; lenguaje del pasado que revive a cada gota lagrimeante que de mis ojos nace; doblemente lengua materna. Lengua nativa de mi sangre y de mi pecho. Soy de una tierra lejana para mis ojos y manos, para mis pies ya sin danza por entregar. A ella voy inevitablemente. De su piso firme seré el esclavo de los tiempos. A ti voy porque de ti salí hace cientos de años. Tierra alejada y extraña que en ensueños de palma duerme mi sueño entre árboles vigías y ríoslinderos casi desaparecidos. De pronto, cada mañana, me da por pensar en morir en ti. Cobijado por el ala verde de tu tiempo sin fin, de tu fiesta de junio sin pau...

Desnudo el creador

Niño sin cuerpo Hombre sin alma Alma sin dueño Propietario del mundo Visitante del mundo Viajero en el tiempo Vienen los años y lo arrastran Lo llevan hacia adentro Desnudo el poeta Desnudo el creador Cese a la mentira Alto a la apariencia Muerte de la intención aparente Fusilado el deseo de no ser

Coraje

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De pronto me invade cierto coraje cegador nada racional para el nuevo canon que tuve que aprenderte ¿útil psicológicamente? ¿atractivo amorosamente? Bestialmente humano carente de toda sensibilidad paternal, aunque mío por ser tan auténtico, tan no poco voraz y obsesivo, único motivador deprimente que da paso, el muy desgraciado y desgraciado, a mi amplia depresión de amante frustrado. Este coraje es el bueno, dicen algunos convencidos de que sólo de golpes aprenden los sujetos, —¿cuánto más debo dejarme golpear por el destino?— de dónde salen los hombres que nacieron para ello; familiar de aquéllos con los que se crean grandes discursos poéticos, de donde nacen los propósitos que nos hacen cambiar para siempre —eterna metamorfosis para mí. ¿Vale la pena a caso aún? ¿Coraje de qué? ¿Cuál? ¿En verdad es ése que ayuda? ¿No el que ciega y mata y hace que mates; no el que borra el amor y alimenta el odio; ni siquiera ese otro con el que jamás se educa, el que no sirve para vivir? Sé que y...

Vine a la ciudad

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Vine a la Ciudad a buscarte. Hace mucho tiempo que saliste de casa y, a pesar de tus cartas domingueras y tus promesas de regresar pronto, ya no puedo seguir sin verte. La ciudad me asusta demasiado. No puedo creer que esos escarabajos se muevan con gente en su barriga; les llaman automóviles. Tú siempre lo dijiste, te mueves por estas calles adoquinadas, testigos mudos del paso del tiempo y de los cambios más importantes del país, como si lo hicieras en la diminuta plaza del pueblo, rodeada de árboles verdes y de niños sucios que corren tras su madre. Ahora que lo pienso bien, te mueves mejor aquí. Siempre supe que sería difícil para ti acostumbrarte al seco clima de Jonacapa. El viento gélido, la noche oscura, los suspiros ancianos de los últimos moradores otomíes de la región y el fresco y tenebroso panteón, siempre te asustaron. Decías que pronto saldríamos de aquí; viviríamos en la Ciudad. Yo sólo te miraba hablar con alegría. Lograbas ponerme contento con tantas historias urbana...

Metáfora poética

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Temía lo peor. Las últimas veces la soledad me había acompañado a tomar decisiones extremistas. Temía lo peor ahora. Él me había dado a escoger y yo lo había hecho una vez más. Qué más podía hacer: las oportunidades son las oportunidades. Después de la elección había recorrido un par de lugares recién creados para aclarar la mente y ver con diferente ánimo el resultado de mi elección. Temía que después de tantos días de ser libre, ahora no quisiera compañía. Pero bueno, no se trataba de “querer”, sino de que ya estaba ahí. Y eso de la elección sólo es un decir, pues ni cuenta me di. Como fuera a mi regreso me enfrentaría con ella cara a cara; me reconocería en sus costados; me hallaría en sus ojos llenos de esperanza. El día llegó y me arreglé lo mejor que pude la piel y lo que me quedaba de dorso. Me adorné los cabellos con líquidos corpóreos. Ahí estaba, de pie, jugando con las manos sus cabellos; con la cara llena del goce que produce la vida recién hallada. Mi saludo fue informa...

El gigante

II. En los pasillos del sueño intermitente aparece el gigante. Me atrapa con su mano de boca oscura, aprieta mi poca vigilia y se desintegra en mi grito de terror. No puedo regresar a mí y lo veo en el techo, pegado a las noches que paso fuera de la casa, de mi cama consoladora. Entonces el gigante amorfo juega conmigo mientras huyo de su ojo. Se posa en mi canción de cuna y convierte todo en un festival de muerte: devora niños, hombreslagartija posados al sol del mediodía, mata a mis siete gatos protectores, pisa mi presente. Justo ahora, cuando escribo al pie de la oscuridad de mi huida, lo sé venir por mí, por la que quedó de mí, la que fui. En estos pasillos de mi sueño ronronero que me cela aparece el gigante. Me atrapa con su silencio de cuchillo, me sube a su hombro y lo acompaño hasta su sitio: me hallo de nuevo ahí: multiplicada del cuerpo, del miedo, paralizada de la lengua que se traga mi grito. No puedo despertar. Él ríe, se queja de mi abandono. Sé que el gigante está pre...