"La mañana de san Juan", de Manuel Gutiérrez Nájera
A Gonzalo Esteva y Cuevas Manuel Gutiérrez Nájera (1859-1895). P ocas mañanas hay tan alegres, tan frescas, tan azules, como esta mañana de san Juan. El cielo está muy limpio, «como si los ángeles lo hubieran lavado por la mañana»; llovió anoche, y todavía cuelgan de las ramas brazaletes de rocío que se evaporan luego que el sol brilla, como los sueños luego que amanece; los insectos se ahogan en las gotas de agua que resbalan por las hojas, y se aspira con regocijo ese olor delicioso de tierra húmeda, que sólo puede compararse con el olor de los cabellos negros, con el olor de la epidermis blanca y el olor de las páginas recién impresas. También la naturaleza sale de la alberca con el cabello suelto y la garganta descubierta; los pájaros se emborrachan con el agua, cantan mucho, y los niños del pueblo hunden su cara en la gran palangana de metal. ¡Oh mañanita de san Juan, la de camisa limpia y jabones perfumados, yo quisiera mirarte lejos de estos calderos en que hi...