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Mostrando las entradas etiquetadas como Poesia-moderna

"Horas de junio", de Carlos Pellicer

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V uelvo a ti, soledad, agua vacía, agua de mis imágenes, tan muerta, nube de mis palabras, tan desierta, noche de la indecible poesía. Por ti la misma sangre –tuya y mía— corre el alma de nadie siempre abierta. Por ti la angustia es sombra de la puerta que no se abre de noche ni de día. Sigo la infancia en tu prisión, y el juego que alterna muertes y resurrecciones de una imagen a otra vive ciego. Claman el viento, el sol y el mar del viaje. Yo devoro mis propios corazones y juego con los ojos del paisaje. Primera edición Junio me dio la voz, la silenciosa música de callar un sentimiento. Junio se lleva ahora como el viento la esperanza más dulce y espaciosa. Yo saqué de mi voz la limpia rosa, única rosa eterna del momento. No la tomó el amor, la llevó el viento y el alma inútilmente fue gozosa. Al año de morir todos los días los frutos de mi voz dijeron tanto y tan calladamente, que unos días vivieron a la sombra de aquel ca...

"Oración de un desocupado", Juan Gelman

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Juan Gelman (1930) Padre, desde los cielos bájate, he olvidado las oraciones que me enseñó la abuela, pobrecita, ella reposa ahora, no tiene que lavar, limpiar, no tiene que preocuparse andando el día por la ropa, no tiene que velar la noche, pena y pena, rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente. Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces, que me muero de hambre en esta esquina, que no sé de qué sirve haber nacido, que me miro las manos rechazadas, que no hay trabajo, no hay, bájate un poco, contempla esto que soy, este zapato roto, esta angustia, este estómago vacío, esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre cavándome la carne, este dormir así, bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido te digo que no entiendo, Padre, bájate, tócame el alma, mírame el corazón,! yo no robé, no asesiné, fui niño y en cambio me golpean y golpean, te digo que no entiendo, Padre, bájate, si estás, que busco resignación en mí y no tengo y ...

"No sé quién es", Amado Nervo

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                                                                                             En el 142 aniversario del nacimiento de Amado Nervo Amado Nervo (1870- 1919) ¿ Quién es? -No sé: a veces cruza por mi senda, como el hada del ensueño: siempre sola... siempre muda... siempre pálida... ¿Su nombre? No lo conozco. ¿De dónde viene? ¿Do marcha? ¡Lo ignoro! Nos encontramos, me mira un momento y pasa: ¡Siempre sola...! ¡Siempre triste...! ¡Siempre muda...! ¡Siempre pálida! Mujer: ha mucho que llevo tu imagen de...

Return ticket (fragmento, parte 2), Salvador Novo

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[...]  El Maui es precisamente el barco que el doctor Puig me dijo que nos convendría tomar. Se encuentran ya en él mis cajas de libros. Los quiero como si fueran hijos míos y lo son, en cierto sentido, pues los tuve en mis manos, uno por uno, desde que no eran sino una informe masa de manuscritos y fotografías cuyo tamaño yo marqué, y luego fui extrayendo sus erratas, esos actos fallidos del linotipo, al margen de las yacentes galeras, y vigilé luego su fraccionamiento en planas y autoricé con un sumario tírese que era como la firma de una sentencia ese concurso de natación de las hojas de papel en las prensas. Y una vez alzados los pliegos a los que unía por el dorso la escala descendente del medianil, busqué el papel tapiz para guardas y tapas y seleccioné la tela del lomo y la tinta del canto superior. Ya los pobres obreros se resignaron a someter a la mía su clásica idea de lo tipográfico. Ya han arrinconado sus elegantes hierros complicados, sus garnituras y s...

Return ticket (fragmento), Salvador Novo

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T engo veintitrés años y no conozco el mar. He pasado toda mi vida en tres o cuatro ciudades sin importancia, llevado y traído por mis padres hasta que él, a quien no vi morir, me dejó aquí, en México, en donde yo debí estudiar para médico. Hay después en mi existencia la nada interesante laguna del esfuerzo propio íntimo, inseguro. [...] Confieso que tengo más libros que tiempo que dedicar a su lectura, por rápidamente que lea. Pero acaso algún día... y además ¿qué otra cosa podría hacer? Los ejemplares numerados, las ediciones agotadoas, las encuadernaciones cotosas, son para mí un angustioso placer, más duradero que los juegos de azar, a los que no sé por qué les comparo, más agoísta, más perfecto. Ya sé que se trata de un derivación, de una sublimación; pero no me hacen cambiar razones, como la botánica no modifica los bosques. En las crisis de mi coleccionismo ¡con qué placer he localizado las erratas de un librote orgulloso, cómo los he llenado de notas, relacio...